¿Estás dado de alta como autónomo o empresa?

Básico pero crucial. Un profesional que trabaja en negro no puede emitirte factura, no tiene seguro de responsabilidad civil y no tiene ninguna obligación legal formal. Si algo sale mal, estás solo. Pide siempre factura y asegúrate de que trabaja legalmente.

¿Tienes seguro de responsabilidad civil?

Si el profesional daña algo en tu casa o le ocurre algo mientras trabaja, ¿quién paga? Un buen profesional tiene seguro de responsabilidad civil. No lo des por hecho: pregúntalo directamente. Si no lo tiene, asumes tú el riesgo.

¿Puedes darme referencias de trabajos similares?

Un profesional con experiencia no tendrá problema en mostrarte trabajos anteriores o ponerte en contacto con clientes satisfechos. Si se pone nervioso con esta pregunta, es mala señal. Las plataformas como Kurrex muestran el historial de trabajos y valoraciones verificadas, lo que hace esta comprobación mucho más fácil.

¿El presupuesto es cerrado o puede variar?

Hay presupuestos cerrados (precio fijo, pase lo que pase) y presupuestos orientativos (pueden cambiar según lo que encuentren). Necesitas saber cuál es el tuyo antes de empezar. Si es orientativo, pide que te informen antes de cualquier coste adicional.

¿Cómo gestionamos los cambios durante el trabajo?

Siempre hay cambios. La pregunta no es si los habrá, sino cómo se manejarán. Un buen profesional tendrá un proceso claro: te lo comunica, te dice el coste adicional, tú apruebas o no. Si no tiene respuesta para esto, el trabajo puede convertirse en una caja de sorpresas.

¿Cómo funciona el pago?

Pregunta cuándo se paga, cuánto al principio, cuánto al final y qué pasa si hay retrasos o problemas. Un profesional organizado tendrá esto claro. Desconfía de quien pide todo por adelantado o de quien dice que ya lo hablarán.

Hacer estas preguntas no es desconfiar. Es informarte antes de tomar una decisión económica importante. El profesional que lo entiende así es el que merece tu confianza.